La Lengua Morlaca

El aislamiento ha provocado que aquí todavía suenen antiguas voces españolas, que ya no están vigentes en otras partes del orbe hispanohablante. A esto hay que agregar, necesariamente, la presencia fuerte y vital de la cultura quichua, que ha aportado y aún aporta con elementos culturales a la formación de la cultura cuencana y azuaya en general. Circulan en nuestra lengua voces quichuas españolizadas y completamente naturalizadas, con lo que se demuestra que la cuestión de la interculturalidad es un hecho real, vivo, y que no se trata de un descubrimiento de estos últimos tiempos, hecho por políticos o

sociólogos.

La singularidad lingüística de Cuenca ha sido admirada y reconocida por autores nacionales y extranjeros. La clase dirigente habla el castellano de la España del siglo XVII, con un ritmo que no se encuentra en otra parte del hemisferio occidental. Este ritmo es impartido acentuando levemente la antepenúltima sílaba de cada palabra de tres sílabas o más. Es de una cadencia muy musical y produce el efecto aristocrático deseado. Fuera de este leve rasgo provincial, el español de los ciudadanos de Cuenca es puro y cosmopolita. (Franklin, 1984: 252 y siguientes).

En este breve acercamiento a la lengua morlaca hemos recogido una muestra que no es –en lengua ninguna muestra puede pretender ser– exhaustiva; pero que, esperamos sirva para reflejar el espíritu y la cultura de Cuenca. También incorporamos un breve ensayo sobre la peculiaridad más notoria de su lengua: el cantado. Incluimos un apéndice sobre los hipocorísticos más frecuentes y que son moneda de uso diario en la conversación familiar y popular.

Lengua Morlaca

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